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domingo, 5 de febrero de 2017

Otra mujer (W. Allen, 1988). El rostro en la pared


Una vez más contamos con la voz de Carmen, que nos habla de una magnífica película de Woody Allen. La vimos ayer en la Filmoteca de Valencia.

Otra mujer. El rostro en la pared. Por Carmen.

Anoche en la Filmoteca se proyectó "Otra mujer", una de mis películas favoritas de Woody Allen.

Gena Rowlands borda el papel de profesora de filosofía de mediana edad en plena crisis existencial. De forma magistral, la película muestra a la profesora aislada, por voluntad propia, con el propósito de concentrarse para escribir un libro. Lo que comienza siendo un proyecto de libro acaba siendo el pretexto para descubrimiento de sí misma.

Desde el título, Allen juega al equívoco: pensamos que nos va a hablar de "otra mujer" pero en realidad nos habla de "la otra" que hay en ella.

De forma progresiva van cayendo las certezas en que vive instalada y comprende que ha de afrontar la realidad de su vida. "La otra" se le aparece súbitamente en el espejo, con la peculiaridad de que el espejo es una pared.  El brillante guión convierte la pared  de la vivienda en el espejo lúcido de su personalidad. En primer plano, su rostro, con la pared de fondo nos va contando quién es ella en realidad, al tiempo que está siendo interpelada por la voz -¿de otra?-.

Ella es la clase de persona que evita las conversaciones personales porque "no suelen traer nada bueno" y se desenvuelve con soltura en el mundo académico, atrincherada en el reino de "lo intelectual" para evitar el incordio de la realidad cotidiana, siempre dispuesta a poner en jaque las más firmes convicciones.

Como le pasaba a Rimbaud, Gena descubre que ella es otra. Y ese descubrimiento viene de la mano del reconocimiento activo de la existencia de los otros, a quienes por vez primera comienza a respetar como personas, bajando de su atalaya intelectual. 

Su vestuario, de aire masculino, sería una continuación del de Diane Keaton en Manhattan. Se hace una  lectura irónica de cierto feminismo que, lejos de liberar, esclaviza de otro modo.

Hace algún tiempo John Irving escribió un relato llamado  "The door in the floor" ("La puerta en el suelo") que formaba parte de su novela "Una mujer difícil". En este caso, la película bien podría llamarse "la ventana de la pared" pues consigue que en una pared vacía veamos el convulso paisaje del alma.

Allen convierte una pared en una ventana y la voz de otros en la propia voz, de forma que el resto de personajes funciona como un eco de sí misma. Y por último, transforma las palabras de una novela en el  duro diagnóstico de su alma enferma.

Un sentido homenaje a Ingmar Bergman que nos recuerda  a esa actriz de "Persona" que se ha quedado muda y que nos habla a través de otros. El rostro mudo de Rowlands es el lienzo donde los demás pintan su retrato.

lunes, 2 de enero de 2017

Paterson: el arte es largo

Una visión personal de la película Paterson, nueva colaboración de Carmen en este blog. Espero que os guste tanto como a mi.

No tenemos tiempo de pararnos a contemplar. El poeta vagabundo. (Aha) (foto Schnipidy, pixabay)

Paterson: el arte es largo, por Carmen 

Da mucha pereza inaugurar un nuevo año. Con ese aluvión de buenos deseos y frenesí de felicitaciones da un poco de vértigo asomarse. Todos queremos que traiga algo nuevo y, a la vez, esperamos retener lo bueno que hemos conseguido.

Entonces, al plantearme escribir sobre una pelicula para comenzar mi año virtual, elijo sin duda “Paterson” de Jim Jarmusch.

Paterson sucede en nuestros días, en New Jersey. Y a la vez muestra que otra vida es posible, aquí, en este mismo escenario.


Porque en este entorno hipertecnificado hay gente que vive a su modo, dando la espalda a esa “realidad” tecnológica que creemos insoslayable.


Paterson es un hombre sencillo que prescinde de smartphones y de ordenadores. Que pasa de Google, de Facebook y de Twitter.


Y digo yo: ¿Se puede ser más revolucionario?


Mientras el resto vivimos estabulados, frente a nuestra pantallita, él decide ir por la vida sin pantallas de por medio. Así, percibe la realidad de primera mano, recién llegada, sin intermediarios. Así, accede a la belleza de las cosas sin subrayados previos. Él decide lo que subraya, él es dueño de su vida, porque ha decidido poseer una vida pequeña, tamaño “persona”.

A menudo pienso que esta avalancha digital de datos e imágenes produce, sobre todo, bloqueo. Bloquea nuestra inteligencia y, lo que es más grave, nuestra sensibilidad.


Tratamos de ser dioses multicanal y sólo somos personas confusas, abrumadas por el bombardeo constante de datos (¿elegidos?) que, si bien uno a uno nos enriquecen, en masa nos entontecen y envilecen.

Dudo que el ruido y la furia de esta vida saturada propicie la poesía. Resulta por el contrario, muy prosaica e impide que accedamos a la pequeña belleza de las cosas.

Por eso Paterson es un gran filósofo que practica a la perfección el “mindfulness”, es decir, mientras conduce el autobús, sólo hace esto: conduce y está atento a la conducción y a los pasajeros, con sus preocupaciones diarias y chascarrillos.


En su tiempo libre pasea a su perro y toma una cerveza en un bar. Y hace exclusivamente eso. No se hace selfies, no mira el estado de sus contactos, no mira compulsivamente una pantalla de tamaño variable. Se ríe del “demonio de neón”. Es una buena lección de filosofía que no nos enseña nada que no sepamos o que no deberíamos saber a estas alturas. Por eso este año me propongo ser un poco Paterson. Ya os contaré...

Cuando pierde sus cuadernos de poesía, largamente custodiados, verdaderos tesoros de su intimidad, se sobrepone a la tristeza sin aspavientos. Y continúa haciendo lo que mejor sabe: vivir. Que la poesía ya irá llegando... Como dicen aquellos versos de Machado:

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

sábado, 23 de julio de 2016

El hombre anestesiado: la identidad líquida

Carmen nos habla acerca de "Demolition" (Marc Vallée, 2015). Coincidimos en que es una excelente película.

Demolition
El hombre anestesiado: la identidad líquida (kira, pixabay)
  
El hombre anestesiado: la identidad líquida. Por Carmen.

El mundo liquido de las identidades líquidas, el mundo en el que terminar rápidamente, pasar a otra cosa, y comenzar de nuevo es el nombre del juego."
Zygmunt Bauman, de su libro Identidad

"De pronto, todo se está convirtiendo en una metáfora" dice Davis, el protagonista de "Demolition", poco después de perder a su mujer en un accidente.

Y en efecto, la película misma es una gran metáfora que iremos descubriendo a la par que lo hace Davis.

Al principio del film, alguien le pregunta: "¿La echas de menos?". Él responde: "Estoy intentando hacerlo".

Poco después, en el funeral, ensaya sin éxito cómo llorar frente a un espejo. Siente esa demanda social. Hay que llorar porque acaba de perder a su mujer. No es que él no lo sienta. El caso (lo peor del caso) es que él no sabe si lo siente porque hace tiempo que dejó de sentir.

Tras una charla con su jefe-suegro se dice: "No más zanjas imaginarias". Decide salir de esa cápsula laboral, de esa mala metáfora que son algunos trabajos, de esa entidad financiera donde todo brilla, donde no hay nada material, que pueda tocarse; "sólo números que un ordenador procesa" y empieza a trabajar con sus manos, con cosas materiales, para recuperar la realidad perdida. Decide volver al origen, decide destruir el núcleo de aislamiento, las comodidades que le separan de la vida, su zona de confort.

Por eso emprende la búsqueda de lo que quede de él, si es que algo queda tras aniquilar todos los objetos que le han propiciado una existencia anestesiada.

Y uno se pregunta si Davis está intentando cambiar de identidad o más bien tratando de averiguar si la tuvo alguna vez. Probablemente estaba tan aturdido por una existencia en exceso confortable, en exceso fácil, como para quedarse a solas consigo mismo y preguntarse por ello.

Con ecos de "Her" (Spike Jonze), logra inicialmente confesarle a una máquina de vending (y a la cálida voz de su representante) su desconcierto.

-¿Tiene alguien con quien hablar?"- le preguntan al otro lado del teléfono.

Él mira su reflejo en un electrodoméstico de la cocina y parece preguntarse si conoce al extraño que tiene delante.

Es posible ver ecos de "Fahrenheit 451" en esta realidad irreal, en este mundo de sentimientos predeterminados por la sociedad, que condicionan al individuo y a menudo le impiden reconocer sus propios sentimientos, que pueden ser muy distintos de los "socialmente deseables", provocándole una mezcla de culpa y angustia.

El modo en que Jake (Davis) trata de apartar la telaraña que le separa de sí mismo y por tanto también de los demás compone el retrato del hombre anestesiado por el exceso de confort, que de pronto recibe una sacudida y comprende que no se reconoce a sí mismo.

La película plasma con eficacia esa modernidad líquida de la que habla Bauman y las identidades frágiles que la habitan. La anestesia en la que nos sumerge el confort que dan el dinero y las tecnologías.

"La bohème" de Aznavour acompaña el movimiento del carrusel restaurado por una buena causa. Otra metáfora. Es lo único material que reconstruye este Gyllenhall (Davis), que se pasa casi dos horas destruyendo muros, electrodomésticos (con especial saña), mobiliario, cristales, pisos enteros, empezando por el suyo.

Era preciso recuperar lo sueños para empezar a ser alguien. Era preciso reconciliarse con la nostalgia para volver a vivir.

"Os hablo de un tiempo que los menores de 20 años no pueden conocer... La bohemia: éramos jóvenes, estábamos locos. Con el estómago vacío, no dejábamos de creer.. Y todos teníamos talento...Hacía falta amarse y amar la vida. Vivíamos del aire del tiempo....del que ya no queda nada." ("La bohème" Aznavour)


martes, 12 de julio de 2016

Cuidado con hacer demasiado caso a la tele

 
Las peligrosas variaciones de los mercados o las personas (Skeeze, pixabay)

Título: Money Monster
Año: 2016
Temática: Drama
Trama: Mientras un conocido presentador y showman de un programa de noticias económicas (George Clooney) se encuentra dando las previsiones bursátiles, alguien no previsto entra en el plató con intenciones desconocidas... 
Director: Jodie Foster
Intérpretes  George Clooney, Julia Roberts, Jack O'Connell

Puntuación
- Temática: 8
- Guión: 8
- Desarrollo:8
- Interés:8
- Intérpretes:8
- Nota: 8/10 (Muy entretenida, con contenido, recomendable)

Breve reseña 

Vivimos en un mundo en apariencia manejado por los mercados financieros, a los que somos ajenos.

Sin embargo, el hecho de no conocer un determinado aspecto de la tecnología o de las finanzas no quiere decir que sea intrínsecamente difícil.

El problema está en la información que tenemos y en quienes nos apoyamos. Si te asesora un profesional en la compra de determinado producto financiero ¿es responsable el asesor de que puedas perder tu dinero? No, salvo que te esté engañando de forma consciente para obtener un beneficio. Pensemos en lo que pasó con las preferentes de Bankia.

Imaginemos que alguien dice por televisión que hay que comprar las acciones de una empresa, que es una apuesta segura. Te gastas tu dinero (preferiblemente) y de repente, unas acciones que costaban 100 pasan a valer 5. ¿Quién es el responsable?

Los profesionales que se dedican al mundo financiero tienen toda la información de los mercados. Como cualquiera de nosotros, en un mercado perfecto y transparente. Sin embargo, los mercados no son perfectos ni transparentes y aunque lo fueran, un profesional de las finanzas gestionará mucho mejor la información disponible. Ley de vida. En cualquier profesión pasa lo mismo.

Es decir, si no conoces bien el mundo de la bolsa, no te metas, o hazlo cubriendo bien los riesgos (por lo menos saber que existe eso que se llama stop loss, para limitar las pérdidas cuando te aventuras en la bolsa).

Cada uno sabemos un poco de nuestra parcela profesional. Y cuando contratas a un profesional para que te haga un trabajo, exiges que lo haga bien. 

Cuando ves en la televisión, escuchas en la radio o lees en un periódico una recomendación de compra de acciones, ¿qué responsabilidad tiene el que informa o habla o escribe de que pierdas tu dinero por haber escrito lo contrario de lo que ha sucedido?

Poca o ninguna. 

Nadie te está asesorando. Debes saber que todo el mundo puede tener motivaciones ocultas cuando habla para favorecer una empresa u otra, por ejemplo, o como los críticos de cine que en general no suelen hablar mal de las películas que se acaban de estrenar.

Money Monster habla de las dos caras de la moneda (el que informa y el informado) en forma de thriller y plantea una interesante cuestión. Las bolsas y las órdenes de compra-venta están automatizadas por sistemas informáticos. Todos conocemos la revolución que ha supuesto la informática en todos los ámbitos de la cultura, por supuesto también en las bolsas.

Es posible, ha sucedido más de una vez, que los sistemas informáticos caigan, pero ¿puede un proceso matemático (algoritmo) provocar por sí mismo pérdidas millonarias? 

Mucha gente sospecha que bajo la complejidad de los sistemas bursátiles, igual que la de los mercados energéticos (por poner otro ejemplo, por deformación profesional), se encuentra un intento deliberado de limitar la transparencia en favor de los grandes grupos de poder. Y que la inteligencia del hombre está todavía por encima de la tecnología informática. Un algoritmo no puede pensar (de momento).

En la película aparecen algunos actores clásicos de la economía: la gran corporación y la codicia de sus dirigentes, el sensacionalismo de los medios de comunicación, representado por la impecable actuación de George Clooney, que cuenta un poco lo que quiere (en función de la información que tiene, buena o mala) y finalmente el personaje que se pasa las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio para aprender de bolsa y dar su particular pelotazo. Pero le sale mal, echa la culpa a todo el mundo y destapa el desamparo de la gente que pierde cantidades que dan risa y el cinismo de los que hacen acopio de los muchos pocos perdidos (por los otros).

Si comprar un piso era la mejor inversión posible desde que tengo memoria y ha resultado ruinoso en muchos casos, mejor ir con pies de plomo en un mundo que desconocemos.

Una narración muy bien realizada, con intriga, cierta tensión, y un final previsible pero interesante, con una escena final que refleja lo que va a pasar después... Pero eso deberéis verlo en la película.

lunes, 27 de junio de 2016

Un friqui en Islandia

Un friki en Islandia - Fusi - (Ethendras, pixabay)

Título: Corazón gigante (Fusi)
Año: 2015
Temática: Drama
Trama: Fusi es un cuarentón soltero, aficionado a los wargames de figuritas y a los gadgets. Su vida cambia cuando va a una clase de baile y aunque no entra conoce de forma casual a una mujer.
Director: Dagur Kári
Intérpretes Gunnar Jónsson, Sigurjón Kjartansson, Arnar Jónsson 

Puntuación
- Temática: 7
- Guión: 8
- Desarrollo: 9
- Interés: 9
- Intérpretes: 9
- Nota: 9/10 (Una estupenda película)

Breve reseña 

En Islandia hace mucho frío. En Islandia el 10% de los habitantes ha escrito y publicado un libro. En Islandia, al contrario que el común de los países de la tierra, se ha perseguido y encarcelado a políticos y banqueros por sus desmanes.

En Islandia también, vive Fusi.

Corazón gigante es la historia de Fusi, una bella película acerca de la soledad, la presión de la sociedad sobre aquellos que son distintos (o lo parecen), que se distinguen por su ingenuidad y nobleza, la de aquellos que saben reconocer y agradecer lo que la vida les da y no se plantean odios ni ambiciones.

Fusi tiene su mundo particular. En nuestra sociedad occidental le llamaríamos friqui. Una persona que juega con figuritas como las de la foto.

Un día conoce a una mujer. Una mujer problemática. Fusi, la persona inadaptada que vive en su mundo particular, descubre un nuevo reto. Y actúa con la misma naturalidad con la que lo hacía hasta ahora, sin presiones, tomando decisiones cuando hay que hacerlo.

No se siente presionado por el mundo y por esa razón él tampoco presiona. Si las cosas suceden y es difícil cambiarlas, las asume sin preguntar ni discutir.

La sociedad, los grandes beneficios que nos proporciona y la enorme influencia que tiene sobre nosotros nos condiciona en numerosas ocasiones.

Fusi se considera una persona normal pero hace cosas muy poco normales: carece de egoísmo y de maldad y da muestras de verdadero altruismo. Es la contraposición a una sociedad occidental despersonalizada y profundamente egoísta. 

Fusi, siempre muy serio, sonríe en dos momentos clave de la película, en el primero de ellos se ha dado cuenta de un error que ha cometido y se da la vuelta para corregirlo. En el segundo, ha tomado una decisión definitiva: volar libre

Fusi estaba satisfecho con su vida ("─No soy un bicho raro─" responde a una niña, vecina suya, que se lo pregunta). Pero ahora, con las decisiones que ha tomado está mucho mejor.

La película ha pasado con más pena que gloria por los cines españoles, una lástima. Es una película entrañable aunque poco amable

La trama que he puesto al principio en el resumen hace pensar en la típica historia con final feliz, no es así. El final es feliz, pero de otra forma.

sábado, 21 de mayo de 2016

El talento como tarjeta de presentación

el hombre que conocía el infinito
El talento como tarjeta de presentación (Geralt, pixabay)

  
Título: El hombre que conocía el infinito
Año: 2015
Temática: Drama, biopic
Trama: Un joven matemático hindú de enorme talento es invitado a publicar su obra y continuar sus estudios en Inglaterra
Director: Matt Brown
Intérpretes Dev Patel, Jeremy Irons, Toby Jones, Stephen Fry, Jeremy Northam

Puntuación
- Temática: 9
- Guión: 7
- Desarrollo: 7
- Interés: 8
- Intérpretes: 8 (Jeremy Irons está impagable)
- Nota: 7/10 

(Advertencia: hay detalles de la película, por si quieres esperar a verla)

Breve reseña 

Antonio de Ulloa fue apresado por corsarios ingleses en el año 1746. La histórica rivalidad entre España e Inglaterra. Cautivo en manos de los ingleses, ingresó en la Royal Society ese mismo año.

Si no lees el artículo que he enlazado puedes pensar que los ingleses se volvieron locos y en vez de llevarlo a la cárcel, lo llevaron a la Royal Society.

Los ingleses no estaban locos. A nosotros nos vendría bien un poco de esa locura que hizo posible que un joven y harapiento matemático hindú alcanzara, al igual que el preso Ulloa en su día, un puesto en la prestigiosa Royal Society.

Aquí es muy probable que los responsables de las instituciones educativas hubieran tenido miedo de la valía de aquel muchacho y no habría quedado historia para el cine.

La corta vida de S. Ramanujan hace que sus contribuciones científicas sean de enorme relieve y prácticamente oscurezcan su vida personal. En la película que trata de relatar su vida, el aspecto personal es un simple aderezo de la historia, con elementos muy comunes a los folletines.

La relación entre el matemático Hardy (Jeremy Irons) y Ramanujan (Dev Patel), es el centro de la película, aunque quizás no se ha sacado todo lo que se podía obtener de esta gran historia de dos personas unidas por la fascinación por su trabajo pero con sentidos de la vida opuestos.

Sin embargo, la presencia e interpretación de Jeremy Irons, que llena por sí solo la pantalla, justifica el ir a verla. 

Echar un vistazo a la wikipedia da una idea de la genialidad del matemático hindú, de la que se muestra un pequeño ejemplo en la película con el llamado problema de las particiones


Supongamos que deseamos obtener el número 4 mediante sumas de números ¿cuántas opciones tenemos?. Se puede conseguir de 5 formas y el problema se enuncia p(4)=5. Las 5 maneras son:
1+1+1+1
1+3
1+1+2
2+2
4

Ahora se puede uno imaginar el reto de obtener p(200) que Ramanujan consigue resolver con brillantez.

Se echa en falta algo de precisión con relación al origen de la brillantez de Ramanujan. Para hacer más espectacular y heroica la figura del matemático, da la impresión de que sus conocimientos han surgido de la nada, de hacer figuras y números en el suelo, a falta de papel con que escribir.

Esto no puede ser cierto. Newton decía que se había apoyado en hombros de gigantes. Ramanujan había estudiado libros de matemáticas, no estamos en la edad media — eran los tiempos de la Primera Guerra Mundial —, y la India estaba bajo la sombra de Inglaterra, una de las naciones más avanzadas de la época. 

A pesar de todo estamos ante una entretenida película, que nos acerca a ese tipo de gente especial que cuenta con una mente privilegiada. Se podría haber hecho un guión más profundo, pero Jeremy Irons cubre estas deficiencias para dar lugar a una película aceptable.

martes, 17 de mayo de 2016

Trumbo, la caza de brujas en Hollywood

Trumbo, la caza de brujas en Hollywood
Trumbo: la caza de brujas en Hollywood


Título: Trumbo. La lista negra de Hollywood
Año: 2015
Temática: Drama
Trama: En los años que siguen a la Segunda Guerra Mundial, un guionista de mucho talento muestra sus ideas comunistas sin pudor, se reúne incluso con colegas que participan de las mismas ideas. En aquellos años, el gobierno y algunos senadores piensan que son antiamericanos y que suponen un peligro para la nación.
Director: Jay Roach
Intérpretes Bryan Cranston, Diane Lane, Helen Mirren, John Goodma. 

Puntuación
- Temática: 8 (la caza de brujas en el cine)
- Guión: 8
- Desarrollo:8
- Interés: 8
- Intérpretes: 8
- Nota: 7/10  (es muy recomendable a pesar del notable bajo)

Breve reseña 
En el año 1949 la Unión Soviética detonaba su primera bomba atómica. En Estados Unidos no se lo creían. La respuesta a cómo habían conseguido los soviéticos una bomba atómica no se hizo esperar: científicos que trabajaron en su desarrollo habían espiado para la Unión Soviética. 

De aquí a la paranoia solo había un paso. El anticomunismo obsesivo atravesó el país y llegó también a Hollywood, con la persecución de destacados artistas y personajes del mundo cinematográfico. Dalton Trumbo era uno de ellos.

¿Sabes que el guión de Vacaciones en Roma recibió un Oscar pero que el guionista que recogió el premio era un impostor? Yo tampoco lo sabía hasta ver la película. Muchas curiosidades del  mundo del cine relacionadas con la vida de Trumbo salen a relucir en la película.

¿Qué harías si te encontraras viviendo en un país que ha decidido que una determinada ideología es peligrosa y tú comulgas con ella?

Supongamos además que el hecho de pertenecer a ese grupo ideológico puede hacerte perder todo lo que tienes y no tener siquiera la opción de ganarte la vida.

Trumbo se basa en la vida de uno de los guionistas de más talento de Estados Unidos. Pero tiene mayor alcance. 

Habla de un país democrático que se comporta de la misma manera que una dictadura. De gente sometida a grandes presiones que mira hacia otro lado cuando se comete una injusticia. De la lucha contradictoria de un revolucionario para volver a alcanzar su posición en la sociedad.

Pero desde mi punto de vista hay algo que destaca especialmente: Trumbo es el prototipo de americano de enorme talento y gran capacidad de trabajo. Resulta contradictorio en sí mismo que defienda ideas comunistas que incluso le hacen ir a la cárcel.

Uno de los problemas que plantea la película es hasta qué punto y cómo hay que luchar contra los atropellos de un supuesto gobierno democrático.

La propia sociedad mira resabiada y juzga sin conocimiento a aquellos que considera culpables porque el poder se ha encargado de que así lo piensen. Las masas siguiendo directrices generales de políticos sin criterio. El poder judicial, dividido también políticamente, en vez de aplicar la ley.

Es un capítulo terrible de la Historia de los Estados Unidos, capaz de lo mejor pero también de lo peor, de destrozar la vida de gente inocente.

Una película muy entretenida. El corte histórico refleja una época muy oscura en los Estados Unidos a través de la fascinante vida de Dalton Trumbo, con sus contradicciones (¿cómo alguien de tan enorme talento puede pretender que todos seamos iguales?) y las maravillosas referencias al mundo del cine. En la película aparecen figuras legendarias del Hollywood de la época.

Trumbo, por otra parte, es muy “de Hollywood”, hay buenos, hay malos bastante malos y un final feliz, si se entiende por feliz que el tiempo y el olvido borren (o no) las heridas.

¿Puede alguien decidir si una ideología es buena o mala?¿sigue existiendo la presión política e ideológica que había durante la guerra fría?¿Nos interesa controlar a aquellos en los que delegamos el poder?

sábado, 23 de abril de 2016

FAHRENHEIT 451 o el donoso escrutinio

fahrenheti 451
Fahrenheit 451 (fotografía Pezibear, pixabay)


Título: Fahrenheit 451
Año: 1966
Temática:Ciencia Ficción
Trama: En una sociedad distópica, donde los libros están prohibidos por el bien de los ciudadanos, a uno de ellos le entra la duda...
Director: François Truffaut
- Temática:9
- Guión: 9
- Desarrollo: 8
- Interés:10
- Intérpretes: 7
- Nota: 9/10 

Fahrenheit 451

Hace poco hablaba de la cita que encabeza el libro de Ray Bradbury Fahrenheit 451en el que se basa la película y a la que Truffaut da un toque especial.

Se trata de una película visionaria, propia de la ciencia ficción de calidad, e incide sobre problemas que siguen afectando a nuestra sociedad. La falta de valores, programas de televisión huecos, la falta de madurez. La inactividad manifiesta de una sociedad aletargada e indolente, que no quiere problemas. No reconocemos que la esencia misma de nuestro desarrollo, lo que nos ha permitido llegar a altas cotas de conocimiento es la inquietud, la curiosidad, el deseo de saber, la capacidad crítica.

Todos hemos estudiado humanidades. La invención de la imprenta por Gutemberg significó una revolución al permitir la transmisión masiva del conocimiento a través de los libros. Internet ha provocado una revolución similar. Y todo ello ha originado siempre el deseo de controlar ese flujo de información.

En el mundo extraño que nos presenta la película, los bomberos ya no tienen que apagar fuegos (las casas son incombustibles), ahora hacen piras de libros; son los representantes del poder que vela por el bien de los "súbditos", para que no tengan problemas ni piensen demasiado. El poder apaga la llama creativa - la esencia del progreso de una sociedad -, con fuego.

Todo lo malo, representado por las ideas, debe ser erradicado por el bien de la sociedad, el leitmotiv de cualquier dictadura (alguien decide, con unos cuantos acólitos, lo que es bueno para todos).

En la sociedad de Fahrenheit 451, "la dictadura" se ha impuesto por la desidia de la ciudadanía. Los estudios de historia y humanidades se fueron dejando ("...hacía 40 años, cuando los últimos centros de humanidades tuvieron que cerrar a causa de los pocos alumnos y la falta de apoyo económico"). No servían para nada. Cada vez la gente leía menos, así se llegó a la conclusión de que debía prescindirse de los libros.

La gente está bien sin problemas. Les proporcionamos todo a cambio de que no piensen. Y todo es: el entretenimiento basado en el sexo y la televisión de programas basura e información sesgada. Y la película es del año 1966 (en la que además podemos ver pantallas planas similares a las de ahora).

En el libro y en película se deja entrever que el gobierno dispone a discreción de los hombres para la guerra u otros menesteres pero que no informa de nada. La información está controlada. Es una auténtica pesadilla vista desde fuera, desde nuestros propios ojos.

Como no podía ser menos, hay antisociales (llámalos subversivos, traidores, comunistas de la época) que esconden y leen libros. No colaboran. Hay que quemarlos. Los libros y, si es menester, también a sus lectores.

En la primera batida que vemos, los ociosos bomberos encuentran una biblioteca y comienzan con el donoso escrutinio, al igual que el barbero y el cura de Don Quijote. De hecho, el primer libro que va hacia la pila es El Quijote. Un homenaje extraordinario de Truffaut a nuestra cultura, ideal para esta entrada que se publica en el día del libro, 400 años después de la muerte de Cervantes. Y la película se cierra también con la mención, en castellano, de Dulcinea del Toboso. No es la única muestra de nuestra cultura en la película.

En Fahrenheit 451, a diferencia de Don Quijote (que salvó entre otros al Tirant lo Blanch), no se libra ningún libro de la quema.

¿Cómo resolver el problema que plantea la película? Los antisociales huyen, las autoridades los dan por desaparecidos o se inventan historias para mantener a la gente tranquila. 

Los huídos acaban en un punto de encuentro, donde leen y aprenden de memoria los libros. Se transforman en gente-libro y se llaman como el libro que han aprendido. La tétrica película desemboca en un paraíso de humanidad, donde todo se recuerda, se memoriza. El posible comienzo de una nueva era, como empezó en los albores de la historia, con la transmisión consuetudinaria del conocimiento (generación a generación) que estudiamos hace muchos años en las lecciones de humanidades.

Ignoro si ahora estudiarán estas cosas las nuevas generaciones o si algún día no lejano dejarán de hacerlo. No concibo que dejen de estudiarse las humanidades, esenciales para comprender quienes somos y mejorar nuestra capacidad crítica.

No puedo evitar la referencia: hemos votado en diciembre de 2015 a unos políticos para que hicieran su trabajo. Depositamos un papel en una urna aquel día. Ese ha sido nuestro enorme esfuerzo. Para qué pensar más. Ya piensan los políticos por nosotros. Seis meses después nos van a obligar a ir a las urnas otra vez porque han sido incapaces de hacer su trabajo. Pero nos da igual, es decir, no vamos a hacer ni exigir nada. Y lo saben.

Fahrenheit 451Una película enorme, un magnífico libro. Leedlo antes de que llegue el coco.